El focalizador (Capítulo del Libro alentando el cambio)
Imagine el escenario de un gran teatro. Suponga que este escenario está uniformemente iluminado por una luz de mediana intensidad. En ese espacio lo único que se ve es la escenografía de fondo, por lo que su atención vaga indiscriminadamente por todo el ámbito ya que nada lo atrae especialmente.
Imagine ahora que se enciende un poderoso reflector. Uno de esos focos seguidores que circunscriben puntualmente un círculo de luz en el escenario. Comienza a desarrollarse un espectáculo y este foco destaca los aspectos más relevantes del evento. En el instante en que este foco se encienda su mirada se “concentrará” espontáneamente en el sector que haya quedado circunscripto por el círculo luminoso mientras que el resto quedará ¨fuera del foco¨ de su atención, sumergido en la penumbra. Cada vez que este foco se desplace lo destacado ¨desaparece de foco¨ para ser reemplazado por un nuevo ¨foco de interés¨. Se produce así lo que se describe como ¨alternancia figura/fondo¨. Sólo lo que este foco ilumine se constituirá en la figura, mientras que el resto de la escenografía y los personajes quedarán en la penumbra como telón de fondo. En un teatro el foco tiene un operador y usted es sólo un espectador. El operador es el que determina hacia dónde iluminar y destacar los eventos. Usted estará incentivado a ver lo que el foco le señale.
Imagine que ahora usted es el operador del foco y está ubicado dentro de su propio cerebro. El escenario a enfocar ahora es más complicado, una parte es la realidad externa, percibida a través de sus cinco sentidos, es decir, las circunstancias que lo rodean, los eventos, y las personas. Otra parte será la realidad interna: los pensamientos, las sensaciones y las emociones. Usted registrará la parcela de realidad externa o interna que ilumine con su foco de atención. Si se descuida un porcentaje significativo de estas dos realidades, que sumadas hacen a su realidad personal quedará sumergida en la penumbra. Nadie sabe cuán real es la realidad externa, pero todos podemos saber qué es lo que pensamos y sentimos acerca de ella. Mediante la asociación de estas dos percepciones, interna y externa, se genera el concepto de auto-conciencia o conciencia de uno mismo. Tener conciencia de uno mismo se refiere al conocimiento sobre propia existencia en el mundo, nuestras propias motivaciones, tendencias, y patrones de conducta, es decir, la noción que debemos tener de nosotros mismos mientras vamos “SIENDO” en el mundo. Nadie “ES” una cosa fija con propiedades fijas, porque no somos inmutables, por el contrario, las experiencias de la vida y las circunstancias que tenemos que atravesar nos modifica permanentemente. Hay personas que no han desarrollado esta auto-conciencia y no tienen dominio sobre sus propias conductas y sus consecuencias. No saben que están haciendo lo que están haciendo. Si una persona no sabe que lo que está haciendo es inoperante en su vida, ¿cómo podría dejar de hacerlo?
Si no hubiera nada que se interpusiera en la “lente” de nuestro focalizador rápidamente podríamos captar la mayoría de los pormenores de la realidad y nos adaptaríamos rápidamente a ella aprovechando las muchas oportunidades que nos ofrece. Sin embargo, no es tan sencillo. Así como un foco tiene varios filtros que modifican el color de la luz, su intensidad y su radio, nuestro “foco” mental también tiene sus filtros, ¿Recuerda la frase, “según el color con que se mire”? En nuestro caso estos filtros están constituidos por las creencias, los modelos mentales, las suposiciones, los postulados que sostenemos como nuestra verdad. Usted puede ser un gran operador del focalizador si estos modelos mentales no lo hacen ciego y sordo a partes de la realidad, pero si ellos dominan sobre su criterio y sentido común usted puede convertirse en un improvisado y peligroso operador de su propio focalizador que se empecina en hacer resaltar ciertas cosas mientras que intenta ocultar otras. La distancia entre el éxito y el fracaso es mínima, y la diferencia está determinada por los detalles. El arte de dominar el focalizador es el arte de detectar los detalles.
Esa porción de realidad externa o interna no registrada por su conciencia dejará de formar parte de su “realidad virtual”. La realidad virtual es la que conformamos en nuestra mente luego que todas las impresiones internas y externas se han compaginado en una “historia” que nos contamos acerca de lo que está pasando. ¡Atención! Pensamos, sentimos y actuamos basándonos en la historia que nos contamos respecto a la realidad que logramos percibir, no a la realidad misma. Sin embargo, las porciones de información negadas en la historia virtual que nos contamos seguirán existiendo y ejerciendo poderosa influencia en nuestra vida, independientemente de que la percibamos o no. Podremos culpar a otros por nuestra ceguera y sordera. Nuestro cuerpo es incapaz de percibir la diferencia entre una realidad “real” y una realidad “virtual.” En consecuencia, siempre va a creer que lo que está siendo escenificado y compaginado en nuestra mente es verdad. Esa historia que nos contamos, fidedigna o falsa, generará emociones, conductas, acciones y resultados que serán coherentes con la historia, pero pudiera ser que totalmente divorciadas de la realidad “real”. Y todo ese proceso se inició en el focalizador.
¿Qué está fingiendo no saber?
A partir de este concepto podríamos denunciar que no veremos todo lo que conviene ver y no escucharemos todo lo que conviene escuchar, en la medida que seamos malos operadores de la ¨máquina de procesar la realidad¨.
Según lo que usted y sus creencias sean capaces de registrar de la realidad su cerebro diseñará un MAPA MENTAL de un TERRITORIO REAL, y luego construirá una HISTORIA que explique lo que está pasando. Si por alguna causa su focalizador está limitado en su capacidad de recoger información usted corre el riesgo de diseñar mapas mentales pobres e incompletos de territorios más ricos y complejos. EL MAPA NO ES EL TERRITORIO Y LA HISTORIA QUE SE CUENTE PUEDE SER UNA FALACIA.
Usted quedará convencido que lo que observa es todo lo que hay para observar. Creerá que esa es toda la verdad sobre la realidad que lo circunda. Pretenderá ser fiel a esa verdad y la defenderá a capa y espada sin percatarse que lo que está registrando es sólo parte de la verdad. Tomará decisiones basado en lo que está registrando y cuando no obtenga los resultados que pretende se enojará con la realidad o con usted mismo.
Recapitulemos. El focalizador es capaz de desarrollar varias funciones:
1- Focalizar en el afuera.Utiliza básicamente los cinco sentidos de percepción (tacto, oído, visión, olfato, gusto). Esta percepción de la realidad puede estar profundamente alterada por distintos filtros (creencias, preceptos, miedos, costumbres, fobias)
2- Focalizar en el cuerpo. Registrando las sensaciones, emociones y sentimientos. Hay personas que se niegan a sentir lo que sienten. Esa energía emocional acumulada con el tiempo se convertirá finalmente en síntomas y enfermedad.
3- Focalizar en los pensamientos. Son las típicas conversaciones privadas que sostenemos con nosotros mismos. En ellas distintas partes nuestras discuten y se cuestionan entre sí. Muchas veces sólo nos percatamos de las consecuencias de estas conversaciones (nos sentimos abrumados, deprimidos y angustiados) sin saber siquiera que todo eso ocurrió y sin saber, por lo tanto, la causa de tal malestar. Tome dominio de su focalizador y pregúntese qué está pensando, y luego qué piensa de lo que está pensando.
4- Focalizar en las emociones. Si no aprendemos a tener un dominio personal sobre el focalizador nunca lograremos mantener en una sola línea coherente lo que sentimos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.
5- Focalizar en el carril de la memoria y escapar al pasado. Generalmente terminamos llenos de nostalgia, melancolía o furiosos echándonos en cara lo que hicimos o dejamos de hacer.
6- Focalizar en el carril de la imaginación y escapar al futuro.Corremos el riesgo de usarlo para huir del presente o hacer profecías catastróficas.
7- Focalizar en la fantasíapara soñar o crear nuevas posibilidades.
Este artificio mental llamado poder de percepción, concentración o poder del foco tiene una gran limitación: puede hacer bien una cosa por vez. Si está afuera, observando la realidad, no puede estar adentro registrando los pensamientos. Si está entretenido con los pensamientos puede no registrar los sentimientos que ellos están generando. Si está vagando por el pasado o por el futuro no puede estar en el presente. Si está afuera no puede estar adentro, si está arriba, no puede estar abajo, si está atrás, no puede estar adelante.
Otra cosa que no puede hacer nuestro cerebro es detenerse, trabaja siempre, es inagotable y se autoabastece. Si usted no le programa trabajo productivo para procesar su focalizador funcionará en automático. Se escapará a cualquier lado como una hoja al viento y lo arrastrará en su impredecible y alocada carrera. Sin que tenga conciencia lo arrastrará al pasado para que se maltrate y critique por lo que hizo o no hizo. Lo inundará de nostalgia y melancolía por lo que ya fue o pudo ser. Puede dispararse hacia el futuro para que sienta la falsa euforia de lo que no es pero podría ser, devolviéndolo al presente sin aliento y excitado. Puede también paralizarlo lanzándolo al futuro para profetizar catástrofes o fracasos.
Si deja al focalizador sin control lo empujará demasiadas veces a vagar por tiempos prohibidos e inaccesibles. Nadie puede ir al pasado y cambiarlo. Nadie puede ir al futuro para hacer algo por el futuro. La vida ocurre aquí y ahora y es aquí y ahora en que hay que estar presente al cien por ciento participando en ella. Por lo tanto, atención, el focalizador tiene dos características: HACE UNA COSA POR VEZ Y NO SE DETIENE NUNCA.
Cuando el focalizador lo distrae y lo entretiene confundiéndolo con los tiempos cronológicos (pasado, presente y futuro) crea en su mente realidades virtuales o experiencias sintéticas. Pinta paisajes inexistentes. Hechos que ocurrieron en el pasado volverán a invadir el presente. Situaciones que nunca ocurrirán en el futuro lo abrumarán y angustiarán como si ya fueran un hecho.
Otro detalle más: Este focalizador tiene la capacidad de interponer filtros capaces de distorsionar u ocultar datos de la realidad.
Su cuerpo tiene una muy especial limitación: ES INCAPAZ DE PERCIBIR LA DIFERENCIA ENTRE UNA EXPERIENCIA REAL Y UNA VIRTUAL, HOLOGRÁFICA O SINTÉTICA. No siempre logra establecer la distinción entre realidad y fantasía. Su cuerpo creerá muy fácilmente que lo que está registrando su mente está ocurriendo aquí y ahora. Pero usted siempre se sentirá bien o mal aquí y ahora. A su cuerpo le da exactamente igual si eso está ocurriendo en la realidad externa o sólo dentro de su cabeza. Cada vez que repita la experiencia virtual su cuerpo acumulará nuevas dosis de emociones que lo contaminarán.
Un sabio reflexionó:
¨Hoy soy muy anciano, y he padecido muchos sinsabores en mi vida...casi ninguno de ellos jamás ocurrió¨.
Es indispensable desarrollar una rigurosa disciplina hasta lograr un dominio personal y adquirir una alta competencia en este oficio de prestar atención, reconocer lo obvio y darse cuenta. Aprender a estar al cien por ciento en el presente, donde está ocurriendo la vida. Si usted sabe lo que quiere y no está haciendo para que eso ocurra es porque su focalizador está fuera de control deambulando por cualquier parte generando su propia vida paralela.
No tomar conciencia sobre esta dinámica mental nos resta una enorme capacidad para diseñar y hacer realidad esa vida que pretendemos vivir. La distancia que existe entre lo que hoy tenemos y lo que pretendemos tener, entre lo que decimos que vamos a hacer y lo que realmente hacemos está en relación directa con el control que aprendimos a ejercitar sobre este focalizador. Cuanto más distancia, menos control.
Por otra parte, no hay modo de orientar al focalizador si no tenemos un blanco preciso sobre el que apuntar, es decir, una meta clara y específica. Si hay algo que nuestro cerebro no soporta es la confusión que le creamos cuando no le damos la información precisa sobre qué evitar y hacia dónde dirigirse. Hay un dicho africano que dice que ¨Si no hay meta cualquier camino te lleva¨.
Un focalizador a la deriva significa que nuestro potencial creativo se va a diluir en fantasías sin sentido. Su cerebro nunca deja de trabajar y siempre estará ansioso por darle respuestas a sus preguntas o crear nuevas posibilidades. Si usted le hace preguntas de calidad se esmerará por darle respuestas de calidad. Si, por el contrario, lo deja solo buscará trabajo por sí mismo. En este caso tenga mucho cuidado porque con tal de entretenerse su cerebro no dudará en hacerse preguntas estúpidas y darse respuestas de la misma calidad. A su cerebro le gusta trabajar pero no aburrirse. Si usted le brinda una meta clara le encantará usar toda su capacidad para allanarle el camino y superar los obstáculos. La inagotable capacidad que tiene nuestro cerebro de imaginar alternativas, posibilidades y recursos será estéril cuando no le marcamos un rumbo cierto y objetivos nítidos.
Si quiere asegurarse poner a su servicio al focalizador, hágase las siguientes preguntas:
¿Tengo clara mi meta, sé lo que quiero crear en mi vida?
¿Esa meta contempla lo que realmente me importa y me interesa?
¿Tengo claro para qué quiero eso?
¿Tengo la clara intención de conseguirlo?
¿Estoy dispuesto a ir cada día más allá de mis propios límites?
¿Estoy haciendo lo que necesita ser hecho para que eso ocurra?
¿Mi compromiso está alineado con mis intereses?
¿Estoy aplicando el 100 % de mis recursos el 100 % del tiempo?
¿Qué es lo que no estoy viendo?
¿En qué no estoy pensando?
Un requisito indispensable para operar en la vida de un modo eficaz es aprender a reconocer y aceptar lo obvio de nuestra realidad actual y comprometernos a ser honestos con nosotros mismos y decirnos la verdad. Por otro lado debemos ser fieles a nuestra visión. En definitiva, para obtener resultados debemos obligar a nuestro focalizador a estar monitoreando constantemente el presente sin perder de vista nuestra meta.
No culpes a tus zapatos por lo que hacen tus pies.
Las creencias o modelos mentales se transmutan en la vida cotidiana en sus hábitos y rutinas. Sus hábitos determinarán su futuro. La vida no es algo que simplemente le está ocurriendo. Todo es acerca de las elecciones y cómo usted responde a cada situación. Las elecciones consistentes echan los cimientos de sus hábitos. La gente exitosa tiene hábitos exitosos. ¡Los fracasados no! Las buenas elecciones son consecuencia de un focalizador que capta todas las posibilidades y alternativas.
Un hábito es algo que uno hace con tanta frecuencia que se hace fácil. Es un comportamiento que usted sostiene y repite. Si persiste en el desarrollo de una nueva conducta eventualmente se hará automática. La buena noticia es que usted puede reprogramarse.
Debe desarrollar una política de no excepciones, de tolerancia cero. Sus hábitos determinarán su calidad de vida. Los resultados de sus malos hábitos habitualmente no se mostrarán hasta bastante más tarde en su vida. El peor de los hábitos es vivir sólo para el momento sin considerar las consecuencias futuras. Sin embargo hay buenas noticias:
USTED PUEDE TRANSFORMAR CONSECUENCIAS NEGATIVAS EN RECOMPENSAS POSITIVAS: SIMPLEMENTE CAMBIANDO SUS HÁBITOS AHORA.
Desarrollar hábitos exitosos lleva tiempo. Para comenzar debe tomar control de su focalizador y ponerlo a trabajar para usted, no para sus creencias obsoletas o inoperantes. La secuencia será:
Focalizador Fiel Historia Fiel Pensamientos Positivos Emociones Positivas Conductas Positivas Resultados positivos.
En la actualidad es tal el torbellino de estímulos que pueden impactar sobre nuestro focalizador que es muy difícil mantener la concentración o foco de atención en un tema. Esta es una grave limitación para toda persona que quiera desarrollar un proyecto de vida. Son demasiadas las distracciones. Existen técnicas muy precisas para domesticar al focalizador y ponerlo a nuestro servicio.
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